2014… Análisis y reflexión

Moisés Sánchez Ramírez

 

Moisés Sánchez Ramírez

Moisés Sánchez Ramírez

 

Jueves 01 de enero de 2015

Desde el 1 de diciembre de 2012 todos sabíamos a lo que nos enfrentaríamos con el regreso del PRI al poder, al sistema represor y corrupto, al autoritarismo y totalitarismo plenos, al desprecio por la juventud mexicana, a la imposición y control político, a los grandes acuerdos entre las principales fuerzas políticas en el país, al horror que hoy padecemos, una violencia imparable pero acordada en todos los aspectos y en los tres niveles de gobierno, en todo el país, a someternos al miedo y a la manipulación mediática, es momento del análisis y la reflexión: El gobierno de Enrique Peña Nieto vive su peor momento, recientemente sufrió un revés, la desaprobación ciudadana a su mandato lo ubicó en su punto más alto con 58%, nivel comparable con el que registró el expresidente Ernesto Zedillo al inicio de su mandato, quien arrancó su administración con una desaprobación que rondó el 60%, enmarcada por una crisis económica, política y social que se coronó principalmente con sucesos como la llamada masacre de Aguas Blancas —junio 1995— y la matanza de Acteal —diciembre 1997—, así como el movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en pleno.

La diferencia entre Zedillo y Peña, es que el primero arrancó su gobierno en los peores niveles de aprobación y los fue elevando conforme avanzó su mandato hasta culminar en 69%. Enrique Peña Nieto, en cambio, comenzó su administración con una aprobación cercana a 65% y a tan sólo dos años la simpatía de la ciudadanía cayó paulatinamente hasta ubicarse en 39%. Ni en los peores momentos de su gobierno los presidentes del partido opositor PAN con Calderón —que inició la llamada guerra contra el narcotráfico— o Vicente Fox, alcanzaron una desaprobación ciudadana que superara el 40%.

Los niveles de aprobación que el actual presidente registra en la encuesta elaborada por el diario Reforma, coinciden con otra realizada por El Universal, donde el gobierno de Enrique Peña Nieto alcanzó una aprobación de 41%. El gobierno de Enrique Peña Nieto comenzó con un “acuerdo político” (Pacto por México) sin precedentes, o en mis propias palabras, la complicidad de la clase política del país, quienes lograron la aprobación de reformas estructurales en sectores que por décadas permanecieron estáticos como el energético y las telecomunicaciones. Sin embargo, expectativas ampliamente promocionadas en el falso discurso no se cumplieron, como el crecimiento económico del país.

En el primer año de gobierno se vaticinó un repunte 3.7% para el cierre de 2014. El pronóstico hoy es que la tasa del Producto Interno Bruto será cercana al 2%. El discurso caminó hacia la idea de una disminución de la criminalidad con importantes anuncios de la baja en el número de homicidios.

En materia de seguridad, el tema es delicado, la desaparición de 43 estudiantes en el municipio de Iguala, Guerrero, en el que se involucró a autoridades municipales, dejó de manifiesto que no se han resuelto situaciones que el país ha arrastrado por décadas como violaciones al Estado de derecho, el poder del narcotráfico y la inseguridad, y que por el contrario parecieran intensificarse. Una de las mayores razones por las cuales se desaprueba el gobierno de EPN es la violencia del país. ¿Pero que nos mueve más a los ciudadanos? La muestra clara es que existe indignación social por lo acaecido con los estudiantes, a este lamentable hecho se sumó la sospecha de un conflicto de interés de Enrique Peña Nieto con constructoras —contratadas por él cuando gobernó el Estado de México— y la famosa casa blanca con un valor de 54 millones de pesos.

Engreído por las reformas, Peña Nieto tuvo en este año que finaliza un descalabro no sólo espectacular sino histórico. En materia económica todo es complejo, el salario mínimo vigente para 2015 será de 70.10 pesos diarios, es decir, una persona de la ciudad necesita 2 mil 617 pesos al mes para adquirir la canasta básica, tener un salario mínimo de por lo menos 110 a 130 pesos diarios, la reciente fuga de capitales golondrinos por 51 mil millones de pesos tan sólo en siete días, la acelerada depreciación del peso que ha colocado al dólar por arriba de los 15 pesos, el desplome en el precio del petróleo que lo ubicó en 47.04 dólares por barril lejano del discurso peñista de 81 dólares por barril. Con el paso de los años peñistas se advertía que una cosa es aprobar leyes y reglamentos y otra llevarlos a cabo en un ambiente en donde todo está crispado, por lo que terminamos el año 2014 con una profunda crisis política, social y económica: “Cuando es más corrupto el Estado, hay más leyes” como bien lo afirmó Tácito.     

 

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