El estado mexicano, aniquilador social

MOISÉS SÁNCHEZ RAMÍREZ*

 

Moisés Sánchez Ramírez

Moisés Sánchez Ramírez

Viernes 24 de octubre de 2014

Cuándo íbamos a imaginar el grado de descomposición que hoy vivimos, los casos de masacres cometidos en Tamaulipas, Coahuila y Chiapas en el pasado reciente. Hoy conocemos del crimen contra un grupo de estudiantes en Guerrero, antes la masacre, el fusilamiento de ciudadanos en Tlatlaya Estado de México. Padecemos la brutalidad del sistema, lo vivimos en carne propia, es constante, no se detiene, ya no sólo hablamos de la crisis que desestabiliza profundamente la economía del país, la economía de las familias, la crisis del actual sistema político, la voraz represión que hoy viven las mujeres y hombres jóvenes estudiantes de todo el país que aniquila sus esperanzas de levantar la voz a la opresión del sistema educativo. El número de personas en situación de pobreza en México subió a más de 53 millones, lo que significa que casi la mitad de la población se encuentra en esa situación, existe la pobreza extrema, es decir, la que tiene 5 o más carencias sociales. Tener un empleo en México no significa escapar de la pobreza, es decir, más del 18.5% de la fuerza laboral no cuenta con el suficiente ingreso para cubrir sus necesidades básicas.

En el ámbito estatal, el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal, publicó recientemente que el Estado de México se le clasificó como la entidad más violenta del país, entre los municipios más violentos a escala nacional se encuentran Naucalpan de Juárez con el 47.9%; Ecatepec de Morelos 46.3; Cuautitlán Izcalli 45.7; Chalco 45.6 y Cuautitlán 45.3%. Es decir primer lugar en denuncias, respecto a los delitos tales como lesiones dolosas, robo con violencia, extorsión, violación, secuestro y homicidio. Respecto a los feminicidios que de manera sistemática viene incrementándose en la entidad no dan muestra en dato estadístico. Como bien sabemos, este delito representa para la sociedad el mayor de los temores en la población femenina; Ecatepec de Morelos y Tecámac son, como recientemente lo expuso el diputado Octavio Martínez Vargas, Presidente de la Comisión de Seguridad Pública y Tránsito de la LVIII Legislatura del Estado de México, los municipios en donde existe el mayor número de denuncias por la desaparición y asesinato en contra de las mujeres jóvenes, sin que hasta hoy la Procuraduría General de Justicia del Estado de México dé realmente las cifras al respecto.

A propósito de los feminicidios en la entidad el procurador mexiquense,  Alejandro Gómez Sánchez, en una entrevista trasmitida el día sábado 18 de octubre de 2014 en Foro TV, del programa “La Mudanza” conducido por el periodista Ricardo Alemán, expresó lo siguiente:

Procurador: “De los diecinueve huesos restantes también tenemos indicios para establecer de que se trata igualmente de una misma persona pero están ahorita en estudio precisamente en el área de servicios periciales… 

Periodista: O sea ¿serían dos personas?

Procurador: Es correcto… 

Periodista: Y el diputado dijo que había no sé cuántos muertos… 

Procurador: Pues el diputado ha dado varias cifras, para empezar, creo que sería el punto, primero dijo 21 y luego hace referencia a 40… yo creo que todavía no se puede poner de acuerdo en la cantidad que está señalando. 

Periodista: Muy bien, pero lo descarta usted en esta situación de una cantidad de muertos ahí en este lugar,…

Procurador: Total y absolutamente…

Ante las declaraciones lo evidente es que la violencia extrema que se perpetra en contra de las mujeres se ejerce de distintas maneras; la más extrema, sin duda, se expresa en el homicidio, y más aún, en los casos en los que el motivo por el que se da la agresión homicida son fundamentalmente el odio o la discriminación en contra de ellas. En los espacios de procuración e impartición de justicia todavía no se ha comprendido a cabalidad el concepto del feminicidio como el de odio y, por lo tanto, que requiere de una clasificación específica y de un abordaje judicial y social distinto al que se ha tenido hasta ahora, es decir, la alerta de género. Por lo que existe un vacío de justicia en la entidad.

 

* Moisés Sánchez Ramírez. Estudiante de la Maestría en Ciencias en Administración Pública, con Especialidad en Administración Pública y los Nuevos Escenarios a Nivel Internacional. Sección de Estudios de Posgrado e Investigación. Escuela Superior de Comercio y Administración, Unidad Santo Tomás del Instituto Politécnico Nacional.

 

 

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