Nuevo Ombudsman Nacional

Javier Corral Jurado

 

“(…) la cercanía del doctor Plascencia con el presidente de la República (…) confirmó lo que desde variadas y profusas visiones se afirma, que en términos reales, el poder se siente cómodo con el ‘defensor del pueblo’, pues ha sido complaciente, que no ha actuado para cumplir con su mandato constitucional de promover y proteger los derechos humanos, sino que ha debilitado a la institución, a la que maneja por intereses personales.”

 

Senador, Javier Corral Jurado

Senador, Javier Corral Jurado

www.javiercorral.org

Domingo 19 de octubre de 2014

A diferencia de quienes consideran que el discurso pronunciado por el doctor Raúl Plascencia Villanueva, presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en la inauguración de la XIX Asamblea de la Federación Iberoamericana del Ombudsman estuvo motivado a promover su reelección en el cargo que define el Senado de la República, en mi caso he llegado a la conclusión que tuvo como propósito promoverse sí, pero ante el presidente de la República para continuar su carrera en el servicio público dentro del ámbito del Poder Ejecutivo, dando por hecho la imposibilidad material de reunir las dos terceras partes de legisladores en su favor.

Por eso no reparó en el elogio desmedido al presidente Enrique Peña Nieto a quien puso de “ejemplo a seguir por los jefes de Estado de la región iberoamericana en su claro compromiso con los derechos humanos”; de hecho, la sola presencia de Peña Nieto en el evento que reunió a ombudsman de 20 países, “ya es un claro mensaje del compromiso claro, en términos reales, que se tiene con los derechos humanos”, así lo dijo, ya sin respeto ni rubor por las palabras el ombudsman mexicano.

La lisonja rubricó la cercanía del doctor Plascencia con el presidente de la República, y confirmó lo que desde variadas y profusas visiones se afirma, que en términos reales, el poder se siente cómodo con el “defensor del pueblo”, pues ha sido complaciente, que no ha actuado para cumplir con su mandato constitucional de promover y proteger los derechos humanos, sino que ha debilitado a la institución, a la que maneja por intereses personales.

Obviamente el presidente Peña Nieto correspondió a tan internacional reconocimiento: “Estar a la altura del mandato de nuestra Constitución en materia de derechos humanos, requiere de la suma de esfuerzos de todos los poderes y de todos los gobiernos. También exige una constructiva interacción entre sus organismos defensores y las autoridades”. Dijo que esa convicción de respeto a los derechos humanos  “la comparten nuestras Fuerzas Armadas… Y qué mejor manera de acreditar esta afirmación que los primeros ocho meses de este año el número de recomendaciones de la CNDH dirigidas a las Fuerzas Armadas fue 87.5 por ciento menor al mismo periodo de 2012”.

Sin embargo, esos datos han sido desmentidos por Emilio Álvarez Icaza, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, quien expresó que “los datos del ombudsman respecto de la disminución de quejas sobre abusos de fuerzas armadas y sobre tortura no coincidían con los diagnósticos de organismos internacionales”. Álvarez informó que México es el país con más quejas presentadas ante la CIDH con el 24% del total.

Más allá de las cifras, un dato inescapable es que tanto la Secretaría de la Defensa Nacional y la Marina Armada de México se sienten a gusto con el doctor Plascencia, varios signos y no pocos mensajes dirigidos hacia el Senado de la República confirman que si el Ejército pudiera votar en la cámara alta, lo haría por don Raúl Plascencia.

En contraposición a la civilizada, cordial y efusiva relación entre el ombudsman nacional y el Gobierno de Peña Nieto -también con varios gobernadores, de manera especial con el de Puebla-, el doctor Plascencia la tiene prácticamente cancelada con las principales organizaciones  de la sociedad civil dedicadas a la defensa y promoción de los derechos humanos, de quienes recibe fuertes críticas por omisiones, silencios y tratos diferenciados en casos similares, incluidos organismos civiles internacionales. Desde ese flanco social se ha enderezado una campaña para informar a los Senadores de su desempeño y expresar su rechazo ante una posible reelección. Llama la atención la diversidad de voces, la dureza de los señalamientos y la referencia de casos concretos, un mundo de nombres y números adversos. Varias de las plumas más prestigiadas del análisis político lo encaran sin miramiento alguno. Germán Martínez Cázares, expresidente nacional del PAN le llama “genuflexo”. Sin contemplaciones su artículo del 29/Sep/2014 en Reforma: “Si Raúl Plascencia Villanueva tiene vergüenza pública debe declinar su aspiración de reelegirse como presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Tlatlaya lo desnudó. Dejó al descubierto el peor defecto de un ombudsperson: inclinarse por utilidad política”.

“¿No tenía tiempo para investigar una masacre de 22 personas en el Estado de México, porque al mismo tiempo diseñaba, calculaba y recababa apoyos para su reelección, con un regaño al gobierno de Puebla? ¿Mutis en Tlatlaya, gritos justicieros en Ocoyucan?. Al doctor Plascencia se le nota feliz con el lucimiento personal, el dolor de las personas parece incomodarle. Su desempeño en muchas ocasiones es frívolo, en otras, deficiente por genuflexo frente al poder.”

Denise Dresser, rebautiza al ombudsman, lo llama “ComPlasciente”. El 16/Jun/2014 escribió en Proceso su rotundo rechazo: “No. No. No. No a la reelección de Raúl Plascencia como presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. No a la permanencia de alguien que no puede con el puesto. Que no lo ha utilizado para defender los derechos humanos, sino para permitir que se sigan violando”.

El escrutinio a detalle sobre el desempeño de 5 años del doctor Plascencia, lo han realizado un conjunto de organizaciones sociales que han hecho llegar documentos al Senado, 27 oficios. De esa información extraigo diversos datos que constituyen un balance muy desfavorable.

En la administración del doctor Plascencia Villanueva destaca la ampliación del presupuesto y la baja productividad. En un lapso de cuatro años la CNDH incrementó su presupuesto en más de 55% (durante el primer año de gestión se recibió un presupuesto de 889 millones 578 mil 369 pesos, para 2014 se incrementaron a mil 416 millones 381 mil 46 pesos). Para 2010 el 16.2% (14 resoluciones) del total de las resoluciones que se giraron en el año se emitieron luego de 18 meses de que se denunciaran los presuntos abusos; para 2011 la demora se presentó en el 20% de las resoluciones, hay un expediente que tuvo que esperar 47 meses antes de que la Comisión ofreciera resultados.

Si se divide el total de los recursos públicos que recibió la institución en el período 2010-2013 entre el número de expedientes en los que concluyó una investigación y acreditó violaciones a las garantías por parte de alguna autoridad, cada caso costó al erario entre 10 y hasta 15 millones de pesos. De acuerdo a cifras de la CNDH, las recomendaciones han ido a la baja. En 2010 se emitieron 86; para 2011, 95; para 2012, 93; para 2013, 86 y hasta el 5 de septiembre se habían elaborado 41. De los 41 mil 300 expedientes de quejas registrados entre enero de 2010, y julio de 2014, sólo 395 terminaron en recomendaciones. El trabajo de la CNDH, no ha logrado, siquiera, disminuir las violaciones a los derechos humanos en México.

Durante el sexenio anterior murieron 2,959 personas en enfrentamientos con el Ejército mexicano. Hasta julio de 2014 se registraban 628 mexicanos muertos en similares enfrentamientos. Para 2012 la Comisión emitió 14 recomendaciones para la Secretaría de la Defensa Nacional, para 2013 emitió tres y este año no ha emitido ni una a la Secretaría de la Defensa Nacional.

El doctor Plascencia cuenta con un juicio político iniciado en su contra por graves omisiones frente a la CNDH, así como el uso a modo de la CNDH para fines facciosos y distintos a la defensa de los derechos humanos. Hay también un juicio de amparo iniciado por familiares de los 72 migrantes asesinados en San Fernando, Tamaulipas, por considerar que la CNDH violentó sus derechos durante el proceso de investigación y recomendación del caso.

Human Rights Watch, ha criticado severamente a la CNDH al considerar que ha limitado seriamente su impacto al no promover recursos eficaces para reparar las violaciones de derechos humanos que documenta, ni las reformas necesarias para poner fin a prácticas abusivas en México.

Organizaciones como la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, así como Aministía Internacional en voz de Ximena Andión y Rupert Knox, respectivamente, denunciaron dilación en las recomendaciones de la CNDH, misma que derivaba en impunidad.

Para respaldar sus inconformidades mencionaron la recomendación 57/2013, sobre el secuestro y asesinado de un trabajador de Capufe, cuyo cuerpo terminó en la fosa común por omisiones de las autoridades judiciales, para la que la Comisión emitió una resolución 3 años y 7 meses después. También se mencionó la recomendación 42/2014 sobre la desaparición forzada de 10 cazadores entregados por policías municipales a criminales organizados, caso que en un año no tuvo ninguna diligencia.

Una de sus salidas más penosas, fue el 22 de septiembre al preguntársele sobre el asunto Tlatlaya, el doctor Raúl Plascencia dudó que 22 presuntos delincuentes hubieran sido ejecutados por elementos del ejército y señaló que en seis semanas se tendrían los resultados de las investigaciones pues, adelantó, se tenía claridad de que fue un enfrentamiento, reportó el diario Reforma. “Hoy por hoy los peritos están haciendo las mecánicas de lesiones correspondientes, y les puedo comentar que tenemos una claridad de que se trató de un enfrentamiento que duró cerca de 2 horas entre el Ejército y estas personas, de disparos entre unos y otros” […] “Desde el mes de julio iniciamos una investigación de oficio, tenemos un expediente de cerca de 700 páginas, contamos con inspecciones oculares, dictámenes periciales, testimonios de varios vecinos y también de las tres personas que sobrevivieron”.

Finalmente ha sido publicada por el Senado de la República la convocatoria en la cual se establece el procedimiento para la elección, o en su caso, reelección del presidente de la CNDH.

Podrán proponer candidatos las asociaciones civiles y organizaciones sociales, instituciones académicas y de investigación, asociaciones, colegios de profesionales, organismos públicos y privados, y personas del público en general relacionadas con el tema. Se trata de una nueva competencia en la que podrá participar el actual presidente, Raúl Plascencia.

Dice la cláusula tercera de la convocatoria: “En caso de que el actual Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos decida participar en el proceso en términos de lo establecido en el artículo 102, Apartado B, séptimo párrafo de la Constitución, en ejercicio de su derecho a ser considerado para un segundo periodo, podrá registrarse formalmente en el plazo en el que se encuentra abierta la presente convocatoria, comparecer en igualdad de condiciones que las demás candidatas y candidatos; y de ser considerado para ocupar el cargo por un periodo más, durará en su responsabilidad cinco años y sólo podrá ser removido de sus funciones en los términos del Título Cuarto de la Constitución”.

Particularmente estoy convencido que la CNDH, a 15 años de su autonomía constitucional, requiere de un nuevo ombudsman, los hechos y las cifras así lo confirman. Sin embargo lo importante será escoger un perfil de gran compromiso con la causa de los derechos humanos, dotado de independencia no sólo frente al poder público, sino también de los partidos políticos. En nuestra bancada tenemos una responsabilidad mayor, por el deber moral de retomar en serio la agenda y valor esencial de los derechos humanos en una sociedad que aspira a ser democrática. Valor que fue relativizado en la visión humanista de Acción Nacional como uno más de los nocivos efectos de la guerra contra el narcotráfico que emprendió el gobierno de Felipe Calderón.

En ello baso mi confianza en que la bancada panista no sólo no refrendará su apoyo al Doctor Plascencia, sino que se tomará en serio el proceso de elección de un nuevo ombudsman nacional.  El PAN debe mandar un mensaje a la ciudadanía de que está del lado de las víctimas de las violaciones a derechos humanos que en gran medida son consecuencia de esa mala decisión de haber priorizado el uso de la fuerza en su política de seguridad y que el gobierno actual continúa.

México necesita que sus instituciones funcionen adecuadamente para evitar que la comunidad internacional cambie la percepción del país y las inversiones se pongan en riesgo, poniendo en riesgo la economía. El país debe contar con instituciones fuertes que hagan que el país empiece a resolver sus problemas en materia de derechos humanos y el nombramiento de un ombudsman independiente del gobierno a través de un proceso no cuestionado es muy importante.

Anuncios