* Recuerdan periodistas a Manuel Buendía en el 30 aniversario de su muerte en el monumento a Francisco Zarco

* Las mujeres periodistas las más agredidas ahora; Anabel Hernández, ahora calumniada por Genaro García Luna 

* Granados Chapa escribió “Buendía, el primer asesinato de la narcopolítica en México”, libro que ya no alcanzó a ver 

 

Por qué, señor Bartlett, elude usted toda referencia

al asesinato de Manuel Buendía: Virgilio Caballero

 

Un momento de silencio en el homenaje. Fotos: Jorge Villa

Un momento de silencio en el homenaje. Fotos: Jorge Villa

Jorge Luis Villa | Publicado: sábado 31 de mayo de 2014

México, D.F., viernes 30 de mayo. Los periodistas estamos reunidos hoy aquí para recordar una fecha triste, pero importante para el ejercicio periodístico: el 30 de mayo de 1984, cuando el autor de la columna Red Privada del diario Excélsior, Manuel Buendía Tellezgirón, fue asesinado a las afueras de un estacionamiento público en la avenida de los Insurgentes, cerca de su cruce con Reforma, a unas cuadras de aquí, había iniciado Graciela Ramírez, del Sitrajor.

Antes, la presidenta de la Casa de los Derechos de Periodistas, Judith Calderón, avisó que se había elaborado una lista que se entregó al Presidente Enrique Peña Nieto –y a otros funcionarios-, en donde se detallan las agresiones a periodistas en todos los estados del país, particularmente a mujeres este año.

Anunció la presencia de los periodistas Jorge Meléndez, Pepe Reveles, Virgilio Caballero; Amalia Rivera de la Cabada, del Sitrajor y al mismo tiempo varios asociados de la Casa de los Derechos de Periodistas, en ausencia Omar Raúl Martínez Sánchez de la Fundación Manuel Buendía, así como Rogaciano Méndez del SNRP, Sutnotimex y Radio Educación, además del subsecretario de Gobierno del Distrito Federal, Juan José García Ochoa.

Dispararon hasta arriba: Virgilio Caballero

En el monumento a Francisco Zarco, en la Alameda central, sitio emblemático para el periodismo mexicano, Virgilio Caballero, compañero y amigo del columnista “más destacado, valiente y prestigiado durante la segunda mitad del siglo XX”, cuestionó que a 30 años de su asesinato “seguimos sin saber quién lo mandó a asesinar”.

Virgilio Caballero durante su exposición

Virgilio Caballero durante su exposición

Evocó que en su momento comentaron entre sí algunos de los propios compañeros periodistas:

“Dispararon hasta arriba, hasta el más destacado de nosotros, contra Manuel Buendía, anunciando lo que vendría después. Si se atrevieron a disparar contra él y asesinarlo, los periodistas quedábamos al desamparo de las balas que han continuado asesinándolos”.

Señaló que en el libro que sobre Manuel Buendía escribió el periodista Miguel Ángel Granados Chapa se pregunta “cuál es el papel que jugó Manuel Bartlett o qué tuvo que ver, qué supo del asesinato de Manuel Buendía”. Agregó que es importante recordar esas preguntas y procurar responderlas: ¿Quién estuvo detrás del asesinato de Manuel Buendía?

Narra Virgilio que cuando escribía Granados Chapa su libro que ya no alcanzó a ver publicado: “Buendía, el primer asesinato de la narcopolítica en México”, Manuel Bartlett le envió una carta a solicitud de Granados Chapa en donde le respondía acerca de la relación de Bartlett con Zorrilla (José Antonio), a quien judicialmente se le determinó ser el asesino intelectual que ordenó la muerte de Buendía. Bartlett le responde a Granados Chapa cinco preguntas centradas en su relación con el asesino intelectual.

Por ejemplo, “cómo fue que Bartlett como secretario de Gobernación ratifica a Zorrilla como director de la Dirección Federal de Seguridad –como recordarán, la policía política más temible que ha tenido nuestro país-, porqué lo ratifica cuando antes había respondido que apenas si lo conocía y que no tenía ninguna simpatía por Zorrilla, que sólo era un ayudante de la DFS”,  dice Virgilio entre otros puntos.

O por qué Zorrilla no pudo ser diputado federal como Bartlett lo deseaba y porque esa pérdida de candidatura tuvo que ver con el asesinato de Quique Camarena, agente estadunidense que andaba aquí como en su casa, como bien ya lo documentó Proceso, apuntó.

“Miguel Ángel ya no tuvo tiempo de responderle, de replicarle, de comentar la carta que Bartlett le envió para este libro, la muerte se lo impidió”.

Pero, continúa Virgilio, hay muchas preguntas que como periodistas y ciudadanos, 30 años después, me siento obligado a hacerle a Bartlett directamente:

“¿Por qué, señor Bartlett, elude usted toda referencia al asesinato de Manuel Buendía desde el punto de vista de su apreciación como secretario de Gobernación, de ese crimen? ¿Dónde estaba usted el día del asesinato? ¿Cómo se lo informó usted al presidente de la República, cómo reaccionó Miguel de la Madrid ante la muerte de Manuel Buendía?

“¿Qué hizo usted, inmediatamente después, además de mandar sacar los archivos de la oficina de Manuel Buendía, que fueron literalmente saqueados esa misma tarde del asesinato de hace 30 años?

“Se llevaron todos los archivos a Gobernación ¿qué quería usted saber señor Bartlett con los archivos de Manuel Buendía en manos de usted? ¿Por qué manda luego de revisar los archivos a la Procuraduría General de la República… y dónde estaba el Presidente?”.

Señaló Virgilio que todos los periodistas presentes sabemos lo que es un magnicidio, y lo de Manuel Buendía fue un magnicidio, participan casi todas las gentes del poder, y las órdenes vienen desde allá arriba.

Manuel Buendía, luego de la ascensión al poder de Miguel de la Madrid, confesó a Virgilio, su amigo, que su llegada a la Presidencia representaba para él un peligro de muerte.

 

Han aumentado los agravios a periodistas mujeres: José Reveles

 

El también escritor, José Reveles, enfatizó que además del incremento exponencial de los agravios a periodistas, también existen otro tipo de amenazas a periodistas mujeres además del de muerte como hostigamientos, campañas de desprestigio sistemáticas, enconos teledirigidos, rumores dolosos, todo un andamiaje perverso “que es ahora uno de los socorridos métodos entre mezquindades y mensajes ominosos de la corrupción para intentar callar las voces críticas de comunicadoras, de periodistas mujeres”.

Mencionó que entre ellas están la representante en México de Reporteros sin Fronteras, Balbina Flores; Martha Durán de Huerta, de Radio Nederland y Proceso; Anabel Hernández, acosada ahora por el policía Genaro García Luna, incluso en su propio hogar.

José Reveles, a la izquierda

José Reveles, a la izquierda

Carmen Aristegui, conductora de Primera Emisión de MVS, por destapar la cloaca de presuntos servicios sexuales y de prostitución del dirigente del PRI en el D.F con licencia, Cuauhtémoc Gutiérrez; Denise Dresser; Lydia Cacho, Ana Lilia Pérez, y citó más nombres aunque aclaró que no estaba citando todos los casos.

Medios que dan voces a quienes se oponen a la Hidroeléctrica del Zapotillo en Jalisco, son atacados con toda impunidad, lo que sólo agrava el clima de inseguridad contra periodistas y recordó que medios como la Revista Contralínea contabilizan 18 agravios, entre otras estadísticas.

Cuando inició dijo que a Manuel Buendía nada lo recordaría más justa y puntualmente, “donde quiera que esté, saber que su sacrificio no fue en vano, que su lucha por la libertad de expresión ha rendido en estos años frutos de respeto a la vida, trabajo a la expresión crítica y a la excelencia de un oficio profesional y cotidianamente realizado en todo el país”.

Al finalizar citó a Manuel Buendía que decía que “de la clase de periodistas que tenga un país dependerá su éxito o retraso en la búsqueda de la justicia y la democracia, su independencia política y económica, su desarrollo y la consolidación de sus instituciones nacionales”.

Jorge Meléndez, el primer asesinato narcopolítico

El periodista Jorge Meléndez Preciado, integrante al igual que los dos expositores anteriores del Comité de Pares por la investigación del asesinato de Manuel Buendía, recordó que como bien dice Miguel Ángel Granados Chapa en su libro, es el primer asesinato, muy famoso, del narco contra periodistas, y citó a una lista de 30 compañeros asesinados en aquél tiempo en que el subsecretario Fernando Pérez Correa les dijo que “no valía la pena hacer las investigaciones de los casos porque los periodistas habían sido asesinados en cantinas y andaban en malos pasos”.

No nos dimos por vencidos, agregó, hicimos un mitin de esta plaza hasta Bucareli y luego el señor Bartlett dijo que entráramos. “Nos hizo esperar 15 minutos, llegó y dijo: Díganme de qué se trata”. Le explicamos que habíamos estado con Pérez Correa, que no avanzaba nada, etcétera, y dijo en su voz prepotente: “Tomo nota, hasta luego”.

Este señor ahora dice en muchos lugares que él no tuvo nada que ver con el asesinato de Buendía, pero sí fue omiso, ignoró las cosas y es responsable cuando menos moral de este asesinato. Expresa Meléndez que lo mismo dijimos de Miguel de la Madrid y no lo decimos ahora ya que murió Miguel de la Madrid.

 

Jorge Meléndez, el primer asesinato narcopolítico

 

Cuando supuestamente se resolvió el asesinato de Buendía, el Comité de Pares y otros dijimos que faltaban los autores intelectuales del asesinato de Manuel Buendía, que no era posible que el jefe de la policía política, José Antonio Zorrilla Pérez, hubiera actuado solo, que todo era muy sospechoso y que el asunto iba más arriba. Sólo se castigó a Zorrilla Pérez, ahora vive en el estado de Hidalgo y no sabemos más.

 

Jorge Mléndez

Jorge Meléndez

Puntualizó Jorge Meléndez que si bien no se puede abandonar su caso, hay que reivindicar que se aclaren todos los casos por el bien de todos los periodistas. No es posible que este clima de zozobra en el periodismo continúe mientras las autoridades federales se llenan la boca diciendo que “hay libertad de expresión en México. No puede haber libertad de expresión ni de información con un clima de violencia como el que vivimos”.

Por otra parte, apunta que a Anabel Hernández ahora se le calumnia, se le difama terriblemente. Un señor que escribe en iReport de CNN la acusa de “difamar a Genaro García Luna por órdenes del narcotráfico”. No es posible que el policía de Felipe Calderón que en lugar de evitar que el narcotráfico creciera lo hizo al revés, y de 60 a 80 mil personas asesinadas en ese sexenio, un millón y medio de desplazados y 60 mil desaparecidos, más los famosos montajes y más, y ahora resulta que es “la víctima” de quien investigó toda una serie de tranzas que hizo este señor en muy diversos lugares”.

“Hay que solidarizarse con todos nuestros compañeros agredidos, los que vendrán próximamente porque hay muchas Comisiones, en Gobernación, en el Senado, en la Cámara de Diputados, en la de Derechos Humanos y no hay resultados. No vemos que a alguien se le enjuicie por la muerte de un periodista.

“Eso es lo patético hoy y por lo tanto tenemos que defender a Anabel Hernández y a todos nuestros compañeros que han sido hostigados”. Tan sólo el gobernador corruptísimo de Veracruz (Javier Duarte) tiene el terrible honor de haber hecho que salieran del estado más de 35 compañeros, algunos de ellos incluso en el exilio ayudado por la Casa de los Periodistas.

“No es posible que este clima de zozobra continúe mientras las autoridades federales se llenan la boca diciendo que hay libertad de expresión en México”, sostuvo Meléndez.

 

“Parteaguas en la defensa del derecho a la libre expresión”

 

Por su parte, las y los periodistas integrados en varios sindicatos dijeron que el motivo de estar este viernes “reunidos hoy aquí es para recordar una fecha triste, pero importante para el ejercicio periodístico: el 30 de mayo de 1984, cuando el autor de la columna Red Privada del diario Excélsior, Manuel Buendía Tellezgirón, fue asesinado a las afueras de un estacionamiento público en la avenida de los Insurgentes, cerca de su cruce con Reforma, a unas cuadras de aquí.

“Ese asesinato, altamente reprobable, no fue sólo un ataque personal contra un periodista que incomodó a los poderosos con sus publicaciones, sino un parteaguas en la defensa del derecho a la libre expresión, a la libre manifestación de las ideas y al ejercicio crítico del periodismo en el país, expusieron Graciela Ramírez y Amalia Rivera de la Cabada, del Sindicato de Trabajadores de la Jornada a nombre de todos los convocantes y los no presentes en ese momento.

Graciela Ramírez y Amalia Rivera, del Sitrajor

Graciela Ramírez y Amalia Rivera, del Sitrajor

Manifestaron que a partir de ese 30 de mayo “las cosas ya no fueron iguales, porque los periodistas tuvimos la violenta confirmación de que nada ni nadie, más allá de nuestro propio tesón o voluntad, podrían defendernos de la violencia ejercida si no con la complicidad, por lo menos con la complacencia de autoridades no dispuestas a defender el derecho a la libre expresión ni al ejercicio seguro de nuestra profesión”.

Y como para sintetizar sin rodeos, asientan que la realidad sigue siendo violenta y peligrosa y que de acuerdo a cifras de la Casa de los Derechos de Periodistas, éstas dan cuenta del aumento de las agresiones que van desde amenazas, hasta asesinatos, pasando por la violencia verbal, la intimidación y las advertencias de no publicar esto o aquello.

Mensaje del subsecretario de Gobierno

Por su parte, el subsecretario de Gobierno del Distrito Federal, Juan José García Ochoa, se pronunció por “refrendar nuestra voluntad de trabajar junto con los periodistas, comunicadores y medios periodísticos en construir una política pública que busque repensar para proteger mejor y para defender mejor estos derechos en la ciudad de México”.

 

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