“No es fácil desentrañar la composición social, cultural y lingüística de nuestra población, porque ante la mentada “riqueza nacional”, nos enfrentamos a las contradicciones que ésta guarda, como la desigualdad y falta de equidad que desequilibran las relaciones que establecemos y tratamos de mantener.”

 

Nosotros… los otros

Villa-TV  por  Ciber V. V.

 

Publicado: 27 de febrero de 2012

Canal 22 está poniendo el ejemplo. De manera cada vez más sistemática, está abriendo su oferta cultural y educativa a la presentación y reflexión del conglomerado heterogéneo y complejo que somos en este país. Quizá porque eso de que “somos mexicanos” nos hace olvidar que también somos hombres y mujeres, niñas y niños, oaxaqueños y zacatecanos, mayas y tének, amas de casa y empleados, obreros y campesinos, albañiles y comerciantes, artistas y deportistas, científicos y maestros, emigrantes e inmigrantes, caifanes y chilangos, norteños y de la costa… No acabaría de decir todos los otros que somos nosotros, porque además están los homosexuales, los chavitos y chavitas en situación de calle, jóvenes, adultos y ancianos indigentes o en desamparo total, discapacitados, desempleados, vendedores ambulantes, etcétera, etcétera.

No es fácil desentrañar la composición social, cultural y lingüística de nuestra población, porque ante la mentada “riqueza nacional”, nos enfrentamos a las contradicciones que ésta guarda, como la desigualdad y falta de equidad que desequilibran las relaciones que establecemos y tratamos de mantener. Y es que a menudo también parece que “no todos somos mexicanos”, pues aunque hayamos nacido aquí, en muchos lugares y mucha gente, nos trata distinto cuando somos ricos o pobres, blancos o morenos, altos o chaparros, delgados o gruesos, vestidos a la moda o indiferentes a ella. Es más, ahora entre algunos grupos de jóvenes, la discriminación depende del tipo de aparato electrónico digital que compraron el día anterior o del video que bajaron de You Tube por la tarde.

Pero nuestro acceso por TV al conocimiento de nuestras distintas realidades ha sido y es muy parcial, relativo y simplista. Y es cierto, como no les interesa hacernos pensar, porque eso nos provocaría preguntarnos por lo que observamos, han preferido que nos preocupemos y ocupemos en lo que les pasa a los personajes de las telenovelas o teleseries, a los artistas que fabrican, elogian y premian, o a los actores que representan los dramones familiares y vecinales de sus reality shows. Pero cuando uno ve De raíz luna; Nosotros… los otros o Esquizofrenia en “el 22”, cabe cuestionarse sobre todo lo que nos hemos perdido y desconocemos de nuestras propias culturas. ¿Qué sabemos y qué no?, ¿qué nos interesa y necesitamos saber?, ¿para qué y cómo debemos usar ese conocimiento?, ¿por qué nos lo han negado?

Advertimos que es la segunda ocasión que transmiten esta serie, en el nuevo horario de los miércoles a las 8:00 p. m. El mismo Canal 22 informa que es presentada conjuntamente con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), y que quiere mostrar “los distintos rostros de la discriminación”.[1] Es un trabajo periodístico que tiene como objeto “sensibilizar al público de que la sociedad se constituye de diversos grupos, que todos merecen ser respetados y tener las mismas oportunidades.”[2] El título hace referencia a que “Las personas obtienen su identidad a partir de los grupos a los que pertenecen; de ahí se origina la idea de inclusión o exclusión y que determina quiénes son ‘nosotros’ y quiénes son ‘los otros’.” Por lo que se “alude a descubrir la empatía con ese otro, que somos nosotros, todos los que de alguna manera hemos sufrido o hemos hecho sufrir a alguien por la discriminación.”[3]

La serie explora “historias de vida relacionadas con experiencias de discriminación en sus diferentes formas e intenta reflejar cómo afectan el ejercicio de los derechos, la convivencia y la igualdad de oportunidades.”[4] Su conductor es el experimentado periodista Víctor Ronquillo, quien se acerca a las personas y grupos y al contexto en que se desenvuelven. Programas como estos, y no los de la intelerancia,* favorecen una visión amplia de lo que somos, siempre y cuando no caigamos en la diversidad como discurso unívoco y relativista; recordemos con Fernando Savater[5] la necesidad de encontrar, en un mundo tan dividido, lo que al tiempo nos hace semejantes.

Anuncios