Gana Juanita Rodríguez Ortega concurso de ofrendas

en Ecatepec

 

* María Sabina, indígena poeta oaxaqueña que dominaba la medicina tradicional, entre cuyos usos se encontraban “los hongos prodigiosos”, tuvo un lugar en el Centro Regional de Cultura de Ecatepec

 

 

La ofrenda dedicada al difunto Santos Salinas Morelos obtuvo el primer lugar. Fotos: aquíEcatepec

 JORGE VILLA

En el certamen de Ofrenda Tradicional 2011, realizado en el Centro Regional de Cultura de Ecatepec (CRCE) con el propósito del rescate de tradiciones ancestrales, Juanita Rodríguez Ortega (y su familia) obtuvieron el primer lugar y mil pesos con su ofrenda que representa al difunto al que se le dedicó, en este caso al jefe de familia fallecido Santos Salinas Morelos, oriundo de San Cristóbal.

 

Objetos y elementos de la época que le tocó vivir al difunto fueron expuestos por la familia de doña Juanita

Su nieto, Enrique Salinas Rodríguez, explica que la ofrenda es con todos los recursos propios de la zona, de trabajo, de labranza de San Cristóbal y elementos de uso cotidiano del difunto como su mesa, hachas, limas, espátulas y raspadores para extraer el aguamiel, el fuste, la foto del difunto, una cruz y un camino que simbolizan los elementos que lleva una ofrenda: tierra, viento, agua y fuego, dando a conocer todo el contexto que describe al pueblo original en que sólo había 150 familias.

La ofrenda del IAC dedicada a Oaxaca y en particular a María Sabina obtuvo el segundo lugar

El segundo puesto lo obtuvo el Instituto Americano Cultural con una ofrenda oaxaqueña dedicada a María Sabina (*), indígena poeta que dominada la medicina tradicional entre los que se encontraban “los hongos prodigiosos”.

Julieta Flores Lehmann explica que “se está ofrendando para María Sabina, que fue una curandera muy famosa por medio del trabajo de los hongos, y que tenía el don de saber cuál era la dosis correcta para que la gente tuviera la sanación. Varios artistas famosos de varias partes del mundo llegaron a visitarla –añadió-, a ella le gustaba mucho la música, por eso pusimos una guitarra y le gustaba mucho la lectura, era una persona muy culta”.

Señalando hacía la parte superior de la ofrenda, Julieta explica que “los oaxaqueños lo que hacen… tienen un espejo para poder ver indirectamente la fotografía, porque ellos saben que directamente no pueden ver a su difunto y es por eso que tenemos la representación con el espejo, para poder observar la imagen de María Sabina”.

El tercer lugar, el Centro de  Capacitación Intensiva en Cómputo mostró una ofrenda del estado de Puebla que, explicó uno de sus integrantes, que si bien esta tradición es nacional y se tienen otras festividades, “en Puebla es bastante importante el Día de Muertos ya que es bastante sacro para ellos, y lo celebran a puerta abierta o a puerta cerrada.

El tercer lugar lo obtuvo el CCIC que se inspiró en Puebla

“A puerta cerrada es para dar mayor gracia a sus difuntos y mayor comunión con ellos, y a puerta abierta para compartir con la comunidad”, y explicó que una característica de las ofrendas poblanas es la sencillez, “ya que allá en Puebla no se busca la gran majestuosidad, sino humildad y que haya alimentos para los muertos que además cada uno de ellos tiene su significado”.

El Club Rotario San Cristóbal dedicó su ofrenda a los desposeídos

Integrantes también de esta expresión cultural, “por el deseo de participar”, fue que también el Club Rotario San Cristóbal dedicó su ofrenda a “aquellos muertos que nunca reciben nana de nadie, los muertos desconocidos: los niños de la calle. También para aquellos que no tienen qué comer, que viven en condiciones infrahumanas, que son víctimas de la trata de personas y que mueren o viven, no nos importa” por lo que como Club Rotario tratan de ayudar a quienes tienen una necesidad, dijeron.

MENCIÓN HONORÍFICA

En total fueron 9 los participantes, entre ellos las ofrendas montadas por la décima regidora de Ecatepec, Mónica Belén Hernández Bennetzz; el Taller de Danza del propio CRCE; la Universidad de Ecatepec, la de las representantes del diputado Pablo Bedolla (que obtuvo Mención Honorífica por el trasfondo) y el Club Rotario San Cristóbal, mismos a los que se les entregó su respectivo reconocimiento.

También se ofreció un recital de música y poesía. Intervino la poetisa y activista cultural local Luz María Salinas Bautista, quien declamó varios de sus poemas acompañada de dos alumnas en los teclados, y se dio se dio lectura a composiciones de otros poetas, Jaime Sabines entre ellos; además, se presentó una obra de teatro infantil.

La directora de CRCE, María del Carmen López Ortíz y Julieta Flores, del IAC, que obtuvo el segundo lugar

Los premios y reconocimientos fueron entregados por la directora del Centro Regional de Cultura de Ecatepec, María del Carmen López Ortíz, el maestro de náhuatl Félix Aguilar; el escritor Víctor Eduardo Mangas López, Amador Valdéz Díaz y el artista plástico Manuel Bueno quienes también fueron jueces, entre otros.

(*) María Sabina nace en Huautla de Jiménez y muere en 1985 en Oaxaca, Oax. (…) María Sabina Magdalena García desciende de unos antepasados mazatecos que dominaban la medicina tradicional, la botánica y las artes de la curación por el bálsamo del canto y del lenguaje. Su fama de sacerdotisa custodia de los hongos prodigiosos recorrió el mundo, y su voz monocorde y guturalmente acompasada abrió las puertas de la percepción de muchos enfermos, estudiosos, antropólogos y curiosos. El texto de sus cantares curativos, la suave urdimbre fluida de su etéreo Libro tradicional irrumpió en la lírica mexicana e hispanoamericana a partir de los años en que el antropólogo Gordon Wasson la visitara, el inclasificable escritor español Camilo José Cela le dedicara un oratorio y Gabriel Zaid la incluyera en la primera edición de su Ómnibus de poesía mexicana.

Los mortales ven a través de un espejo la imagen de la difunta María Sabina. Abajo, la foto que el espejo refleja

Como semilla fértil en agraz, como levadura bien fundida en harina, los cantos y letanías de María Sabina se han abierto camino de flores en la expresión americana. Si Ángel María Garibay y Miguel León-Portilla han sabido trasladar los ecos indígenas al castellano, la voz del bosque y de la montaña que se hace lluvia y trueno resuena en el compás sencillo y elegante, hipnótico y mágico de esta palabra que sienta sus reales en las quebradas más profundas –y más altas– de nuestra geografía física y cultural, para desde ahí ejercer su poderosa medicina mental.

(Fragmento del texto “María Sabina”, de Adolfo Castañón, Letras Libres, agosto de 2010)

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