APÉNDICE TESTIMONIAL:
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GRAN INTERVIÚ CON LA ENCUERADA DE AVÁNDARO
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(Amor perdido, Carlos Monsiváis, pág. 253, Ediciones Era, 1977).
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El costo de los boletos para el Festival de Rock y Ruedas, 25 pesos en cualquier lugar. Imagen: dunkel-inderholle.blogspot.com

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Jorge Luis Villa Acevedo/Redacción

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ECATEPEC.- En el contexto de los recuerdos del Festival de Rock y Ruedas ocurrido en Avándaro el 11 y 12 de septiembre de hace 40 años, en su espléndido libro Amor Perdido, su autor Carlos Monsiváis incluye en el capítulo La naturaleza de la onda, un pasaje de una de las grandes expresiones no musical (una asistente) de ese extraordinario y único hasta ahora concierto, suceso convertido en icono de la en ese entonces “nación de Avándaro”. La entrevistada, casi profética, augura con certeza una advertencia final.

Del mismo capítulo es este párrafo sólo insertado de manera contextual:

“El festival se anuncia para el sábado 11 y el domingo 12 de septiembre y desde el martes anterior ya hay chavos en Avándaro. A pie, sobrecargados, pidiendo aventones, en camionetas y motocicletas y autos sport, se dejan venir 100 mil o 150 mil o 200 mil chavos. Ante la invasión, el primero en reaccionar es el presidente municipal de Valle de Bravo: ‘No permitan que sus hijas mayores de 12 años salgan solas a la calle'”.

APÉNDICE TESTIMONIAL:

GRAN INTERVIÚ CON LA ENCUERADA DE AVÁNDARO

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Alma Rosa Gómez López. 16 años. Ex estudiante de secundaria. Mejor conocida por “la chava de Avándaro”, “la encuerada” y también “avandarito”. Es de Monterrey y vivía con sus padres antes del 11 de septiembre. De familia acomodada, Avándaro significó para ella la ruptura con todo. Un caso de biblioteca, como diría un antropólogo social cursi. Alma Rosa se presentó de improviso una noche, ya tarde, en la redacción de Piedra Rodante y de la misma forma piró, sin dar oportunidad al fotógrafo siquiera de llegar. Según nos dijo, estaba de paso, en peregrinación a Huautla, y quería que la alivianáramos con una lux, ya que habíamos publicado anteriormente muchas de sus fotos del festival.

-¿Cómo se te ocurrió desnudarte en Avándaro?

-Pues mira, traía una camiseta blanca, de hombre, y los chavos que pasaban me veían con morbo. Entonces yo quería decirles de alguna manera: ¡aliviánense! Me molestaba que me vieran con mala idea, no me gustan las morbosidades, a mí sólo lo que es natural. Entonces pensé que estaba okey, que debía hacerlo para que se alivianaran los demás.

-¿Y se alivianaron?

-Más bien se sorprendieron, no pensaban que iba a hacer eso. Allí donde me puse a bailar había uno que me veía con mucha morbosidad, pero ya después todos se alivianaron.

-Para ti, ¿qué significó el strip?

-Pues fue como una liberación de todano, me aliviané el resto porque nunca antes lo había hecho en público. Además estábamos en un campo donde se quemaba y se hacía lo que uno quería, entonces ¿por qué no podíamos desnudarnos para liberarnos de todo? No estábamos en la ciudad, no le hacíamos daño a nadie.

-¿Te desnudaste completamente?

-Simón. No me dejé ni pantaleta ni nada, toda me desnudé.

-¿Chupas mucho?

-Nel, no me gusta empedarme, pero esa vez tomé muchísimo. Sólo recuerdo haberme emborrachado dos veces como en Avándaro.

-¿Te ha afectado tanta publicidad sobre tu acto?

-A mi no, pero a mi familia sí, mucho. Soy el trauma de toda mi familia.

-¿Te corrieron?

-Más bien se enojaron mis jefes. Mira, antes de Avándaro eran rete alivianados conmigo, cuando estudiaba secundaria, pero con lo de Avándaro se friquearon, me dijeron que qué onda conmigo, que por qué hacía todo eso. Yo les dije que cada quien su vida y que si no les gustaba, pues hasta allí, let it be.

-Por cierto, algunos periódicos dijeron que la tira te había apañado, que estabas entancada, que tu mamá te recogió en la Procuraduría, que habías pirado al extranjero, que estabas bien locadia y que te iban a meter al manicure. ¿Qué hay de cierto?

-Nelazo, nelazo, todo eso es mentira. De Avándaro me vine a pincel, me eché casi medio camino hasta que unos cuates me dieron un ride. Como no había pegado el ojo en tres días, me quedé dormida en todo el aventón, luego duré como dos días jetona en el departamento de esos cuates… Estuve como un mes en México, pero nunca me buscó la tira ni periodistas ni nada… Allá en Avándaro si me preguntaban cosas los pinches periodistas, pero yo ni los pelé, no me pasa esa onda… Antes de pirar a Monterrey, anduve aquí por el centro, la zona rosa, y nunca de los nuncas me molestó nadie. Qué habladores, me cae.

-Y ¿qué lees?

-Uy, me encanta leer, de veras. Leo cuentos de hadas y la Piedra Rodante. Ah, y también libros de sexo, porque allí aprendes el resto de ondas.

-¿Qué es lo que menos te pasa?

-Lo más gacho que me cae es que los rucos me pidan que me acueste con ellos, eso es lo que más me caga, derecho. Porque ellos ya tienen su viejita que los aliviana. En todo caso para eso hay congales y prostitutas, ¿no? Yo me acuesto con chavos, no con rucos, nelazo.

-¿Con muchos chavos?

-Dos tres.

-¿Cuándo lo hiciste por primera vez?

-A los 15 años, con mi primer novio.

-¿Qué piensas de la virginidad?

-Que produce cáncer y hay que vacunarse cuanto antes.

-¿Es verdad que eres muy maciza?

-Simón. Por lo regular ando bien pastel.

-¿Y tu rol por México?

-Pues vine porque necesito dinero, porque quiero ir a Huautla, voy a alcanzar a mi galán. Bueno, se me hace tarde, yo piro.

-Sólo una pregunta más. ¿Volverías a desnudarte en otro festival?

-Nunca habrá otro festival.

                                                         Revista Piedra Rodante, enero de 1972

A manera de epílogo:

Love Army, una de las grandes bandas de rock de la época, aunque no estuvo en el Festival, su música tuvo bastante aceptación. Esta es parte de la letra de su tema Caminata cerebral, que se difundió sólo unos días en la radio porque no tardó mucho en ser censurada. Se puede conseguir en YouTube (N. de R.):

“Qué pasó con lo que dijo
ya tan pronto se olvidó
que pasó con las treinta monedas que te dio
porque no te creo lo que dijiste
sé que no es la verdad
lo cierto es que prefiero en mi cerebro caminar
tendré que caminar

Sindicatos y patrones me han bajado la moral
Uh, si me dejo, los calzones también me van a bajar
sí, porque la justicia toma tiempo
yo no puedo esperar
prefiero en mi cerebro caminar
tendré que caminar”…

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Video en:

https://t.co/p8MftOmKmP

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